
Procedimiento quirúrgico bariátrico que reduce significativamente el tamaño del estómago.
La manga gástrica, o gastrectomía en manga, es un procedimiento quirúrgico bariátrico que reduce significativamente el tamaño del estómago. Consiste en extirpar aproximadamente el 75-80% del estómago, creando una estructura tubular o en forma de "manga". El mecanismo de llenado y vaciamiento natural del estómago (esfínteres pilórico y cardias) se conserva. Este es un procedimiento restrictivo, lo que significa que limita la cantidad de alimentos que el paciente puede ingerir en una sola comida.
La manga gástrica funciona principalmente a través de dos mecanismos:
Restricción del volumen: Al reducir drásticamente el tamaño del estómago, el paciente siente saciedad con porciones mucho más pequeñas de comida, lo que lleva a una ingesta calórica considerablemente menor.
Cambios hormonales: Aunque no es su mecanismo principal como en procedimientos malabsortivos, la extirpación de la porción del estómago que produce la hormona del hambre, la ghrelina, puede ayudar a reducir el apetito y mejorar la sensación de saciedad.
La manga gástrica es muy efectiva para lograr una pérdida de peso significativa. En promedio, los pacientes pueden esperar perder alrededor del 60-80% de su exceso de peso, o aproximadamente el 25-35% de su peso corporal total. Sin embargo, el éxito a largo plazo depende en gran medida de la adhesión a los cambios en los hábitos alimenticios y la incorporación de actividad física regular.
Además de la pérdida de peso, la manga gástrica puede conducir a mejoras o remisiones de muchas comorbilidades asociadas con la obesidad, incluyendo:
Diabetes Mellitus Tipo 2.
Hipertensión arterial.
Apnea del sueño.
Dislipidemia (niveles altos de colesterol y triglicéridos).
Enfermedad hepática grasa no alcohólica.
Mejora de la movilidad y calidad de vida.
Si bien es muy efectiva inicialmente, la manga gástrica puede presentar desafíos para mantener la pérdida de peso a muy largo plazo (más allá de 5-7 años), especialmente en casos de obesidad Grado IV o mayores. La tasa de reganancia de peso puede ser alta si no se mantienen los ajustes en los hábitos alimenticios y de ejercicio. Esto se debe a que el estómago restante puede estirarse con el tiempo, y los mecanismos hormonales no son tan potentes como en los procedimientos que modifican el tránsito intestinal. No es la opción más recomendada para pacientes con reflujo gastroesofágico severo preexistente, ya que puede empeorarlo.
Los candidatos para la manga gástrica son generalmente:
Pacientes con un Índice de Masa Corporal (IMC) de 40 kg/m ² o más (obesidad mórbida).
Pacientes con un IMC de 35 a 39.9 kg/m ² (obesidad severa) que tienen al menos una comorbilidad grave relacionada con la obesidad (como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, apnea del sueño).
Pacientes que no han logrado una pérdida de peso sostenible con métodos no quirúrgicos.
Aquellos que están comprometidos con los cambios de estilo de vida necesarios después de la cirugía.
Es esencial una evaluación exhaustiva por un equipo multidisciplinario (cirujano, nutricionista, psicólogo, endocrinólogo) para determinar la idoneidad del paciente.
Riesgos generales de la cirugía: Hemorragia, infección, complicaciones anestésicas, coágulos sanguíneos (trombosis venosa profunda, embolia pulmonar).
Complicaciones específicas del procedimiento: Fugas en la línea de grapado del estómago (la complicación más seria pero poco frecuente), estenosis (estrechamiento) de la manga, náuseas y vómitos persistentes, reflujo gastroesofágico (puede empeorar o desarrollarse de nuevo), deficiencias nutricionales (aunque menos comunes que en el bypass gástrico, aún requieren suplementación vitamínica de por vida).
Aumento de peso a largo plazo: Si no se adhieren a las pautas dietéticas y de ejercicio.
Dieta: Después de la cirugía, se sigue una dieta progresiva cuidadosamente estructurada, comenzando con líquidos claros, avanzando a líquidos completos, purés y finalmente a alimentos sólidos en pequeñas porciones. Este proceso puede durar varias semanas.
Actividad física: Se recomienda caminar poco después de la cirugía para prevenir complicaciones y promover la curación. Se deben evitar actividades extenuantes durante las primeras semanas.
Seguimiento: El seguimiento postoperatorio es crucial y de por vida. Incluye visitas regulares con el equipo multidisciplinario para monitorear la pérdida de peso, la resolución de comorbilidades, ajustar medicamentos, y asegurar una adecuada ingesta de vitaminas y minerales a través de suplementos. Se realizan análisis de sangre periódicos para detectar posibles deficiencias nutricionales.
Cambio de estilo de vida: La cirugía es solo una herramienta. El éxito a largo plazo se basa en la adopción de hábitos alimenticios saludables, actividad física regular y apoyo psicológico continuo.