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Cirugía bariátrica y metabólica

SADIS

Cirugía bariátrica que combina lo mejor del Bypass Gástrico y de la manga gástrica y que permite perder hasta el 50-75% del sobrepeso

El SADIS, o SADI-S, es una cirugía bariátrica y metabólica que combina la creación de una manga gástrica con un bypass intestinal. El procedimiento se realiza en dos partes principales:

  1. Manga Gástrica: Se reduce el tamaño del estómago, extirpando aproximadamente el 75-80% de este, para crear un estómago tubular o en forma de "manga". Esto restringe la cantidad de alimentos que se pueden consumir.

  2. Bypass Duodeno-Ileal: Después de la manga, se realiza una sección del duodeno (la primera parte del intestino delgado) justo después del píloro (la válvula de salida del estómago). Luego, se conecta el duodeno seccionado directamente a una porción más distal del íleon (la parte final del intestino delgado). Esto "salta" una gran porción del intestino delgado, reduciendo drásticamente la superficie de absorción de nutrientes y calorías. Se le llama "de anastomosis única" porque solo se crea una nueva conexión intestinal.

El SADIS es un procedimiento muy potente que actúa a través de múltiples mecanismos:

  1. Restricción gástrica: La manga gástrica limita la cantidad de alimentos que se pueden ingerir.

  2. Malabsorción significativa: Al "saltar" una gran parte del intestino delgado, se reduce sustancialmente la absorción de grasas y carbohidratos, lo que lleva a una menor ingesta calórica neta.

  3. Cambios hormonales: El paso rápido de los alimentos no digeridos al íleon distal estimula fuertemente la liberación de hormonas intestinales como el GLP-1 y el PYY. Estas hormonas tienen efectos muy beneficiosos en el control de la glucosa, el metabolismo de las grasas, la reducción del apetito y el aumento de la saciedad. La extirpación del fundus gástrico también reduce los niveles de ghrelina (hormona del hambre).

El SADIS es considerado uno de los procedimientos más efectivos para la pérdida de peso significativa y duradera, especialmente en pacientes con obesidad severa o mórbida. Es excepcionalmente potente para la remisión o el control de la Diabetes Mellitus Tipo 2 y el Síndrome Metabólico, a menudo superando a otras cirugías bariátricas en este aspecto. Muchos estudios muestran una alta tasa de resolución o mejora de comorbilidades.

  • Pérdida de peso muy significativa y sostenida: Una de las más altas entre las cirugías bariátricas.

  • Excelente resolución de la Diabetes Mellitus Tipo 2: Considerado uno de los "estándares de oro" para el control metabólico.

  • Mejora drástica de comorbilidades: Eficaz contra la hipertensión, dislipidemia, apnea del sueño, etc.

  • Mantiene el píloro: A diferencia del bypass gástrico tradicional, el píloro se mantiene intacto. Esto ayuda a regular el vaciamiento gástrico, disminuyendo el riesgo de síndrome de dumping severo y facilitando un mejor control del reflujo biliar.

  • Acceso al duodeno y vía biliar: La parte no "saltada" del duodeno puede ser accesible endoscópicamente si fuera necesario para procedimientos biliares o para el seguimiento.

Debido a la significativa reducción en la absorción de nutrientes, el SADIS requiere un compromiso y seguimiento nutricional muy riguroso y de por vida:

  • Riesgo de desnutrición: Existe un riesgo mayor de deficiencias de proteínas, vitaminas (especialmente vitaminas liposolubles como A, D, E, K y B12), calcio, hierro y otros minerales a mediano y largo plazo.

  • Suplementación de por vida: Todos los pacientes deben adherirse estrictamente a un régimen de suplementación con proteínas, multivitaminas de alta potencia, calcio con vitamina D, hierro y otras vitaminas/minerales específicos, según las indicaciones médicas.

  • Monitoreo constante: Se requieren análisis de sangre periódicos para controlar los niveles de nutrientes y ajustar la suplementación.

  • Comportamiento nutricional: Es fundamental un seguimiento nutricional cercano para educar al paciente sobre las mejores elecciones de alimentos y evitar hábitos que puedan conducir a deficiencias.

El SADIS es una opción excelente y a menudo considerada para:

  • Pacientes con obesidad mórbida (IMC de 40 kg/m ² o más) o superobesidad (IMC de 50 kg/m ² o más).

  • Pacientes con obesidad severa (IMC de 35 a 39.9 kg/m ²) con Diabetes Mellitus Tipo 2 muy mal controlada o Síndrome Metabólico severo.

  • Pacientes que han tenido una reganancia de peso o resultados insuficientes con una manga gástrica previa y que requieren una conversión.

  • Es imperativo que el paciente comprenda y esté dispuesto a comprometerse con el monitoreo y la suplementación de por vida, además de los cambios en el estilo de vida. La evaluación multidisciplinaria es esencial.

Además de los riesgos generales de la cirugía bariátrica (hemorragia, infección, complicaciones anestésicas, coágulos), las complicaciones específicas del SADIS pueden incluir:

  • Fugas: En la línea de grapado de la manga o en la anastomosis intestinal.

  • Desnutrición: Si no se sigue el régimen de suplementos y dieta.

  • Diarrea crónica o esteatorrea: Debido a la malabsorción de grasas, especialmente si no se ajusta la dieta.

  • Úlceras marginales: En la unión del duodeno con el íleon.

  • Reflujo biliar: Aunque el píloro se mantiene, algunos pacientes pueden experimentar reflujo de bilis.

  • Obstrucción intestinal: Aunque es menos común que en procedimientos con múltiples anastomosis.

  • Hospitalización: Generalmente de 1 a 2 días.

  • Dieta: Similar a otras cirugías bariátricas, con una progresión gradual de líquidos a sólidos, pero con un enfoque aún más estricto en la ingesta de proteínas y la elección de alimentos para minimizar la malabsorción y maximizar la nutrición.

  • Suplementación: Se inicia inmediatamente después de la cirugía y se mantiene de por vida, con dosis específicas para cada paciente.

  • Actividad física: Movilización temprana seguida de una reintroducción progresiva de la actividad física.

  • Seguimiento de por vida: Es absolutamente crítico y más intensivo que en otras cirugías. Implica visitas muy regulares con el equipo multidisciplinario (cirujano, endocrinólogo, nutricionista, psicólogo) y análisis de sangre frecuentes para monitorear los niveles de nutrientes y ajustar la suplementación y las estrategias dietéticas.

  • Compromiso del paciente: El éxito del SADIS depende de un fuerte compromiso del paciente con el seguimiento médico y los cambios de estilo de vida para toda la vida.

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